La Bilbao Extreme es una prueba para valientes dispuestos a sentir la aventura. Es una carrera llena de sorpresas y lugares aun sin descubrir por un ciclista. Bosques profundos, vegetación, agua, musgo, raíces y mucho barro, son los escenarios por donde transcurre esta espectacular y única carrera de BTT.

¡Espectacular «Kilometro Rambo»!, donde tuvimos que abandonar la bicicleta y trepar por la Jungla del Pagasarri para llegar al control de firmas.

¡Una autentica «bilbainada» llena de momentos épicos!.
La ruta tiene dos modalidades:
RUTA EXTREME: Consta de 50 kilómetros y 2000 metros positivos. Más que suficiente para la mayoría de los participantes. Toda la filosofía de la Bilbao Extreme concentrada, incluida la famosa cresta del Zamaia, la fuente Tarín, la presa de Artiba o el descenso al Zabalgarbi. Hicimos nuevos tramos inéditos, zonas de “Vértigo” con el «Diablo» animando y por supuesto el novedoso «Kilómetro Rambo».
RUTA TXAPELDUN EXTREME: Consta de 63 kilómetros y 2700 metros positivos. Se sube por la zona imposible de Bentakorreka hasta las faldas del Pastorekorta y el temido porteo con la bici al hombro hasta la mismísima Cruz del Pagasarri.
La salida se efectúo desde el parque Kobetas, un balcón con la ciudad de Bilbao a nuestros pies. Es neutralizada, pero a los pocos metros se impuso un ritmo frenético, llegando de manera rápida al barrio de Arraiz (km 5). Lo más duro físicamente fue la primera ascensión al Pagasarri, epicentro del recorrido por donde se pasa hasta 3 veces pero por sitios distintos (km 13/38/51). Una vez en la cumbre, la ruta es lenta por tierra, hierba o barro. Velocidad media muy baja por caminos revirados y algunos tramos no ciclables.
La verdad es que venía un poco cansado de la Vuelta a Burgos y esos tramos y senderos complicados en seco se volvieron muy traicioneros debido a la lluvia del día anterior a la carrera, haciendo muy difícil mantenerse encima de la bicicleta, por lo que decidí tomármelo con cierta calma, no arriesgar y disfrutar de la prueba.
Enseguida me junté con Isa Pérez y como ella venía también tocada de la Pedals de Foc, decidimos hacernos compañía y como somos dos charlatanes, la verdad es que lo pasamos en grande.



Quitando algunos tramos de pista, se puede decir que es una prueba muy técnica, donde los más hábiles tienen mucho terreno ganado. A los que tenemos mucho respeto a este tipo de sendas, encima muy embarradas, creo que se nos hizo una prueba bastante dura y complicada, obligándonos a extremar las precauciones en la mayoría de los tramos.


Como muy bien decía la organización los kilómetros pasan muy despacio y la media es baja ya que en raros tramos puedes coger velocidad. Le segunda parte de la prueba es un poco más llevadera y eso hizo que pudiéramos mejorar un poco nuestra media, aunque la verdad, me importaba un bledo. Isa y yo seguíamos de charla y al final nos encontramos con Iñaki que debido a tres pinchazos no pudo pelear por puesto y decidió venir con nosotros.






Al final después de pasarlas un poco canutas llegamos a meta sanos y sucios, muy sucios, pero también muy contentos de haber disfrutado de una prueba que seguro, a ninguno nos dejó indiferente y que a pesar de pasar muy malos momentos, a todos nos quedaran muchas ganas de repetirla el año que viene.




Como siempre agradecer a todos los voluntarios y personal de Protección Civil su colaboración en este evento deportivo y a todos los responsables de la organización por hacerlo posible. Me consta el esfuerzo que realizáis y desde aquí os lo agradezco y os animo a no perder vuestro ingenio para hacer de la Bilbao Extrema una prueba única e inigualable.
Nos vemos en la edición de 2017. Un fuerte abrazo





