Después de un primer día técnico, con numerosas caídas, pero nada importantes, nos enfrentábamos a la etapa reina con más de 80 kilómetros planificados y con un desnivel positivo de 2.750 metros. Al final, debido a la celebración del Campeonato de España de BTT Enduro, que se celebraba en parte del trayecto de la segunda etapa, nos vimos obligados a modificar la ruta quedando definitivamente con una distancia de casi 70 kilómetros y 2.250 metros de desnivel positivo. Sustituimos la parte de la subida de La Trapa en Villanua y bajada por el barranco de Azús, por la subida a Grosín y bajada por la senda a Castiello de Jaca.
Iniciamos la jornada con un tiempo formidable y enseguida con algún sobresalto, ya que enlazamos al Camino de Santiago por una parte técnica y en ella hay varias caídas, siendo Carlos el peor parado ya que en una de ellas se corta la oreja y debemos parar a cortar la hemorragia al no dejar de sangrar. Nachete se encarga de dejarle la oreja en perfecto estado y después de un pequeño parón continuamos la ruta con dirección a Grosín. Es una subida cómoda y se impone un ritmo para el disfrute del grupo.








Melo, David, Alfonso y Norman, fenómenos







Tenemos la suerte en La Sierra de Los Angeles de librar por poco una batida de caza, pero a pesar de la bronca de algunos de los cazadores continuamos la marcha hasta llegar al alto de Aratores, donde iniciamos un descenso por senda hasta Castiello de Jaca, vertiginoso. La senda estaba en perfecto estado y a pesar que el paso de los caballos había movido algunas piedras, eso no fue impedimento para que la bajada fuera increíble. El final de la misma es en el Camino de Santiago, y cogimos el mismo dirección Castiello de Jaca, donde repusimos agua en una de las fuentes del pueblo.














Una vez en Castiello de Jaca bajamos a Luga de Castiello, para enlazar en primer lugar con el Camino de Santiago y en segundo lugar con el desvío que nos llevaría al alto de Cenarbe. No es una subida con grandes rampas, pero si es larga, por lo que decidimos poner una marcha que permitiera a todo el grupo subir sin excesivos sobresaltos en su corazón.

Al recortar la marcha íbamos muy bien de tiempo con respecto al tiempo planificado para el avituallamiento que tendría lugar en la Ermita de Iguacel, por lo que decidimos subir al Pico de la Selva, un sitio con unas vistas espectaculares del valle.


Llegados a ese punto, iniciamos el descenso que nos llevaría al desvió para coger la senda que baja a la Ermita de Iguacel. Existía la alternativa de la pista, pero como gran equipo y grandes bikers, todos decidieron bajar por la senda a pesar de ser muy, muy técnica. Después de una buena bajada, el equipo se merecía reponer fuerzas y Marta y Sonia nos habían preparado un suculento avituallamiento. ¡¡¡¡¡Muchas gracias chicas!!!!!!.


Emprendimos de nuevo la marcha desde Iguacel hasta el desvío que nos llevaría al Col de Acumuer pasando por el pueblo abandonado de La Rosa. Era una subida larga y la verdad que en ese momento del día hacía mucho calor. Tuvimos el infortunio del pinchazo de Ismael al inicio de la misma, pero una vez subsanado el problema, el grupo continuó la marcha superando la subida con mucha solvencia.



Desde el alto del Col de Acumuer iniciamos el descenso por la pista que baja a Isín y enseguida cogimos un desvío a la derecha que nos llevaría al Collado de la Contienda, teniendo que superar unos repechos con un desnivel importante.



Las fuerzas para algunos bikers empezaban a estar un poco justas, pero ya solo nos quedaba crestear por el collado hasta llegar al desvío que nos llevaría al pueblo abandonado de Bergosa.











Una vez superado el punto más alto del collado, la bajada a Bergosa es muy rápida y el grupo la supera con éxito, salvo el pinchazo que tuvo Javier. Se subsanó el problema de forma rápida y continuamos la marcha.
Bergosa, deshabitado desde 1966, está teniendo un «resurgir» a partir de 1998. Sus vecinos celebran cada 29 de Noviembre la festividad de San Saturnino y han arreglado un fraginal (pajar) a poniente del templo desde donde las vistas sobre el Valle del Aragón son espectaculares tanto hacia el Pirineo como hacia la Val Ancha, con el fuerte del Rapitán y Jaca recortándose contra la mole de Peña Oroel.


Ya solo nos quedaba bajar por una senda muy técnica al Puente de Torrijos, para enlazar con el Camino de Santiago que nos llevaría de nuevo a Jaca.






Después de casi 70 kilómetros llegamos todos a Jaca en perfecto estado, menos la bicicleta de Vicente, motivo que al día siguiente le impediría tomar la salida. Como parte de la etapa la hizo en el calentamiento que tuvimos el jueves algunos de los presentes en la cita, el daño colateral fue menor.
Ya solo nos quedaba darnos una buena ducha y tomar unas refrescantes cervezas antes de la cena.

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Vídeo producido por Rubén Fernández, día 2.

