
Como decía en una mini crónica después de acabar la prueba, 9 de 9……¡¡¡¡¡de milagro!!!!!. Orgulloso decía que tengo en mis piernas ocho Soplaos y los ocho finalizados. Esta novena edición la afrontaba con mucha ilusión y como buen conocedor de la prueba iba con ganas de igualar la marca de 2015, de 8h 52 minutos, aún siendo conocedor de una pequeña trampa que nos había preparado Chuchi antes de llegar al Monte AA.

Siendo una prueba de 162 kms y casi 5.000 metros de desnivel positivo, la clave está en regular adecuadamente en la primera parte de la carrera para poder afrontar Cruz de Fuentes, Ozcava y El Negreo con garantías.
Cierto es, que una cosa es el pensamiento y otra bien distinta lo que al final desarrollas en carrera. Si la gente muerde y tú puedes, muerdes también y al final que sea lo que Dios quiera. ¡¡¡¡Nos puede el ansia!!!!.


La salida fue vertiginosa y hasta llegar al alto «El Soplao» el ritmo era muy fuerte. Mi media de pulso marcaba 157 pulsaciones y veía que tal vez estaba un poco alto, pero como me encontraba bien decidí continuar con el ritmo. Me indicaban que iba en el grupo de los 300 primeros, situación que me motivaba a seguir dando gas.


En esta primera parte gozaba de la compañía de Vicente, Gorka, Daniel, Alfonso y Josu. Nos íbamos dando paso pero al final cada uno cogía su sitio. Como decía al inicio, una vez cruzado el río en vez de coger la carretera que nos llevaría al Monte AA, la organización en esta edición nos había preparado una sorpresa con unas rampas bastantes curiosas, inyección que al final tendría su peso en nuestras piernas. Las superamos como pudimos y afrontamos la siguiente tachuela con unas primeras rampas durísimas. El desnivel bajaba progresivamente, hecho que permitió a nuestras piernas respirar un poco pensando ya en la subida a El Moral.


Llegamos a Ucieda con fuerzas y tras parar en el avituallamiento para reponer líquidos iniciamos la subida al Moral. Son casi diez kilómetros de una subida constante y con un desnivel moderado, hecho que permite imprimir un ritmo medio alto, pero nunca olvidando lo que queda de carrera. Si lo haces al final puedes pagarlo, El Soplao es una carrera que como te pases te pone en tu sitio rápidamente. Tengo como referencia a Iñigo Espín que le iba viendo prácticamente toda la subida, pero solo logro enlazar con él una vez llegado al alto.


Iniciamos el descenso juntos y justo al llegar al la zona media baja empece a tener algunos calambres por lo que moderé un poco «la tensión» de mis piernas. Mi idea era llegar a Barcena Mayor en buenas condiciones, reponer de nuevo líquidos e iniciar la subida a Cruz de Fuentes. Justo antes de llegar al pueblo me empiezo a encontrar un poco raro, pero no le dí mas importancia e inicié el ascenso con fuerza. Pero, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡sorpresa!!!!!!!, después de dos kilómetros de puerto mi malestar subía exponencialmente haciendo que prácticamente me tuviera que parar. Cruz de Fuentes son 16 kilómetros, por lo que, o se me pasaba o moría literalmente en la subida. Pensé en bajar a Barcena Mayor y volver por carretera a Cabezón de la Sal, pero al final decidí aunque fuera a «pedo burra» subir el puerto, ir a Ozcava y volver por carretera.

El «bloqueo estomacal» no me permitía comer ni beber, pero sobreviví y en el alto me estaba esperando el equipo médico gracias al aviso por parte de muchos bikers amigos que me vieron en la subida en un lamentable estado. ¡¡¡¡Gracias chicos!!!!. Este deporte tiene gente maravillosa y ver como muchos se preocupaban cada vez que me pasaban me motivaba a seguir adelante, aunque yo ya había decidido dejar la carrera. Esta vez, si, el Soplao me había vencido, o eso pensaba yo. Me tomaron varias veces la tensión y refrigeraron mis piernas con agua fría, pero la faena es que yo quería comer y no podía. Solo pude beber coca cola y la verdad es que me sentó de maravilla. Después de media hora tirado en el campo, me tuvieron que ayudar a levantarme y fue en ese momento donde apareció Gorka Otazua. Le confirmé mi retirada y casi me tira la bici a la cabeza. «Tu acabas por mis cojones, me dijo». Yo le contesté,» Gorka, me quedan más de 60 kilómetros, estoy muerto y no puedo comer ni beber, no puedo seguir». «Me da igual, coge la bici y vamos a llegar hasta el final», me dijo. Los médicos insistieron que bajara con cuidado, hiciera Ozcava y Venta Vieja andando, que bajara hasta Ruente y de ahí por carretera a Cabezón. «Ok», les dije.

Las primeras pedaladas fueron un infierno, y la bajada a Ozcava la hice con extrema precaución. Empezamos a subir y la verdad que estando muy débil podía continuar encima de la bicicleta por lo que decido no poner pie a tierra y continuar dando pedales. Llegamos al avituallamiento y pude beber un poco de coca cola y una loncha de jamón york que me facilito Mar. La tuve más de una hora en la boca pero poco a poco conseguí comerla. Después de un vertiginoso descenso llegamos a Correpoco y como esta zona la han alisado bastante la pasamos con cierta rapidez. Yo sigo muy débil y no se me quita de la cabeza las rampas del Negreo y eso era buena señal ya que, ¡¡¡¡¡pensaba en continuar!!!!!, no quería rajarme. Una vez en Ruente y gracias a los continuos gritos de apoyo de Gorka decidí intentar subir el Negreo y si las piernas me respondían continuar hasta el final. Me concentre en la subida y solo pensaba en avanzar, intentando olvidarme de que llevaba más de tres horas prácticamente a palo seco. Llegamos al alto después de un esfuerzo brutal y en ese momento sabía que el Soplao tendría que esperar por lo menos otro año, para verme hincar la rodilla. Era consciente de que a mi organismo le estaba haciendo un flaco favor con semejante paliza en esas condiciones, pero «que cojones», volvería a ser finisher en una prueba que la quiero con toda mi alma.
Llegué a meta roto con un tiempo de 10h y 20 minutos, pero con el orgullo de haber luchado hasta el final y haber conseguido el objetivo de cruzar la línea de meta una vez más. Gracias Gorka, mil gracias por tu ayuda, tus ánimos, tu compañía y por ser un tipo tan especial. Estoy en deuda contigo compañero.

Felicitar a todo el equipo de La escapada de Robert por hacer una carrera memorable. Sois muy grandes Iñigo, Ruben, Ismael, Ramón, Aitor, Santiago, «Lobo», Vicente, Josema, Alfonso, Josu, Andoni. Muchas gracias tambien por estar ahí Melo, Kukín, Cristina y Fernando. No quisiera olvidarme de otros muy buenos compañeros de ruta como Xapo, Pepelu, Mai, Arturo, Meritxell, Aitor, Luis Alberto, Asier, Rafael, Manuel y un sinfín de buenos amigos que nos cruzamos por las montañas. Mi última consideración para mi salvador, Gorka Otazua. Nos encontramos, luchamos juntos, sufrimos juntos, nos esforzamos juntos, llegamos juntos de la mano a meta. ¡¡¡¡Objetivo cumplido compañero!!!!.

Como todos los años quiero dar mi más absoluto agradecimiento a todos los que hacéis posible este evento y a todas las personas que cuidan de nosotros en carrera y fuera de ella. Es un placer poder disfrutar de un acontecimiento de estas características y poder rodearse de gente increíble. Este año ha sido un poco complicado, pero os prometo que el año que viene volveré con ganas y fuerzas renovadas.
Soplao, 9 de 9……..no lo olvides. El año que viene seré un año más viejo pero volveré a darte caña. Será 10 de 10?
Un fuerte abrazo a tod@s
